
El Cajasol Rugby Ciencias dio un paso de gigante hacia la salvación al ganar con bonificación ofensiva al Bizkaia Gernika, el equipo de moda, pues quebró en La Cartuja una serie de seis victorias consecutivas que lo habían propulsado incluso a la pelea por el título. Los vizcaínos, un plantel profesional con diez extranjeros en el quince titular, pueden presumir de ser la mejor delantera de cuantas han pasado por Sevilla en esta liga. Pero era el día en el que los amateurs científicos no podían dejarse comer la tostada y así quedó demostrado en la primera jugada: un maul que avanza 35 metros detenido en falta por los visitantes y tres puntos que asegura el pie de Selu.
Los delanteros basurdes son los únicos en España que tutean a sus homólogos de Cajasol en las fases de conquista, de modo que no se dejaron arredrar por esta primera exhibición y replicaron enseguida con un ensayo de empuje a la salida de una melé. Muy concentrados, los locales evitaban cometer faltas para no ser castigados por el infalible Vincent Gassie e iban madurando al rival en cada choque. La exhibición de la primera línea científica, sin cambios en los 80 minutos, fue para enmarcar y aunque el primer ensayo local lo plantó Ustarroz tras una botina apertura, éste llegó cuando doce camisetas verdes trataban de detener a los ocho delanteros azules.
Los tiros a palos y un ensayo idéntico por cada bando (pick & go tras sendas touches a cinco metros) tenían el marcador en un puño cuando se encaraba el cuarto final (21-18 min. 59). En ese momento, llegó la acción que pudo variar el rumbo del encuentro. Una intercepción, cuando el Cajasol intentaba un ataque desplegado, del ala Julien Nogez que ensayaba entre palos y convertía el estadio en un velatorio a sólo veinte minutos para la conclusión. Impresionante en su primer día como capitán, el Mula Rocha le preguntó a sus compañeros si querían militar la temporada próxima en División de Honor o en una categoría inferior.
No fue necesario verbalizar la respuesta porque los científicos capturaron el saque de centro e iniciaron una larguísima fase de ataques enfurecidos que no cejó hasta que Juan González volteó el marcador con su segundo ensayo del día. La arremetida de los más de 120 kilos del talonador contra la defensa hizo el efecto que haría un tractor en una bolera. En ese punto, tras presentar una más que decorosa batalla, la delantera de Gernika enarboló bandera blanca pero aún tuvo arrestos para defender durante los cinco minutos de prolongación su línea de marca y así evitar que el Cajasol sumase el bonus ofensivo. Fue inútil porque, contra sólo trece jugadores por las continuas faltas cometidas por los vascos, Ale Ortega plantó el cuarto ensayo en la última jugada del encuentro.
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