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09 diciembre, 2010

Rugby: deporte ejemplar


Corría el minuto treinta cuando un placaje tras el silbato despertó las ganas de bronca de ambos equipos. Tras los habituales agarrones y empujones, Nigel Owens decidió que tocaba regañina. Y ahí se planto, el árbitro Galés, que no superará el 1.75, rodeado de bestias de la naturaleza de dos metros, que escuchan con la misma cara con la que avergonzados escuchabamos las broncas de la profesora en el recreo tras hacer alguna travesura."Y cuando dice que quiere hablar con todos, se refiere a todos" decían divertidos los comentaristas galeses, mientras los jugadores completaban el semi-círculo. "No quiero hacer una escenita de esto" comenzó diciendo Owens, "pero cosas como estas no son aceptables en este juego"afirmó rotundamente el colegiado, "Lo que pasó aqui, y lo que pasó después, no lo he visto. Pero se acaba aquí. ¿Está Claro?" preguntó con tono contundente. Los jugadores bajaron la cabeza. Son sin duda valores como estos los que hacen de este deporte algo especial. Y más especial aún si consideramos que el rugby es un deporte de contacto, donde la adrenalina fluye constantemente y la agresividad es parte del juego, donde golpes, pisotones, placajes, percusiones, son, al fin y al cabo, gajes del oficio.

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